En Conversación con Señor Serrano: Adentrándonos en el mundo de Birdie
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Desde hace dos décadas, la agrupación teatral Señor Serrano ha explorado la intersección entre el teatro, el cine y la tecnología. Su aclamada producción Birdie integra cámaras en vivo, modelos a escala y un sistema coreográfico preciso que construye una película en tiempo real. Luego de su estreno en 2015, la obra permanece como una reflexión vigente sobre la problemática de la migración. MCR conversó con el fundador de la compañía Àlex Serrano, previo a su presentación en OZ Arts los días 30 y 31 de enero, para profundizar tanto en el lenguaje innovador de la pieza como en su montaje.

Angélica Trujillo [AT]: Birdie propone un dispositivo escénico que opera como un laboratorio audiovisual en vivo. ¿Consideran que su trabajo se inscribe dentro de un territorio híbrido entre artes escénicas y cine?
Àlex Serrano [AS]: Nosotros decimos que hacemos teatro contemporáneo, pero también decimos que hacemos cine en tiempo real. Nos gusta pensar que todo lo que sucede en un teatro con intención de ser teatro es teatro, y que por tanto, se inscribe en un arte vivo que, a diferencia del cine —que no está presente en el mismo momento—, no comparte un tiempo con el espectador. Nosotros sí que estamos compartiendo un tiempo y un espacio igual que el espectador, pero usando una tecnología o un lenguaje que a veces se acerca o se hibrida más con el cine que con lo que consideramos como teatro clásico o teatro costumbrista.
[AT]: ¿Cómo surge esta decisión estética? ¿Responde principalmente a una búsqueda conceptual dentro del teatro contemporáneo o también a cuestiones prácticas relacionadas con el montaje escenográfico?
[AS]: Es una mezcla. Nuestra compañía tiene veinte años desde que se fundó y ya en 2010, con la crisis, nos vimos obligados a hacer obras de teatro muy ligeras, muy exportables, con un lenguaje común. Un lenguaje pop y audiovisual, con poca carga textual y mucha carga de referentes comunes —eso significa pop—, pero también con mucha idea de metáfora o de poética compartida, algo que comentaré más adelante. En cualquier caso, es una decisión también de girar rápido, girar internacionalmente y ser ligeros. Por ejemplo, en esta pieza, Birdie, somos tres personas en escena y viajamos con tres maletas en las que está toda la escenografía que necesitamos. Luego, evidentemente, hay requerimientos técnicos de tecnología del teatro y elementos estándar, pero como cualquier otra compañía.
[AT]: Si bien existe un guión estructural, ¿cada presentación permite cierto margen de flexibilidad o toma de decisiones distintas según el espacio y el público?
[AS]: Nuestras obras son como pequeños mecanismos muy precisos, controlados básicamente por ordenadores, cámaras y performers que operan estas videocámaras. Birdie es una obra que, de un sitio a otro, tiene muy pocas variaciones. Cuando digo muy pocas, son casi segundos; máximo uno o dos minutos a lo sumo de diferencia. Todas las obras funcionan como un reloj, a nosotros nos gusta pensar que son como coreografías. Hay mucho movimiento en estas obras, los operadores yendo de un lado a otro, operando cámaras, moviendo objetos y revelando diferentes partes y escalas de la escenografía. Todo opera como un mecanismo tremendamente preciso, y hay algo muy bonito y casi perverso en esta precisión.
Estamos hablando de un tema duro, de un tema “peliagudo,” como diríamos en España, de un tema que levanta ampollas, pero lo hacemos de una manera casi muy sistemática y muy precisa. Somos hombres vestidos con traje y corbata, como oficinistas que operan cámaras, y de alguna manera nos mantenemos alejados de esa temática teniendo en cuenta nuestra precisión, nuestra pulcritud y nuestra finura coreográfica en los movimientos. Son relojes.
[AT]: Birdie se estrenó hace más de una década. ¿El planteamiento original de la obra se ha mantenido, o las problemáticas que aborda han tenido que transformarse o intensificarse?
[AS]: Efectivamente, la estrenamos hace unos diez años —en julio hará diez— y, lamentablemente, es una obra que sigue viva. Decimos lamentablemente porque el tema de la migración, lejos de mejorar, ha empeorado mucho. No hemos tenido que variar absolutamente ningún contenido de la pieza, y eso es básicamente porque no trabajamos tanto con hechos actuales, sino con metáforas. Nunca hablamos de migración humana, sino de migración de animales o de commodities. Lo hacemos a través de estas metáforas: los pájaros de Hitchcock, el juego del golf, el movimiento del golf y del birdie, que, como sabes, es un golpe que significa ir un golpe por debajo de par. Esta idea de trabajar con distancia, con metáforas y a través de una poética distanciada, supongo que ha hecho que la obra siga siendo actual.

[AT]: La obra plantea cuestionamientos globales que pueden ser interpretados de maneras muy distintas según el contexto cultural. ¿Cómo construyen una narrativa capaz de dialogar con públicos tan diversos sin imponer una lectura única?
[AS]: Creo que tiene mucho que ver con la decisión que tomó la compañía en la crisis de 2010: abordar temas comunes y hacerlo con lenguajes comunes. Nos dimos cuenta de que la globalización creó un paradigma audiovisual con referentes muy iguales para todos. Elementos como los Gummy Bears, Marlon Brando, Michael Jackson, el golf o los Indians and Cowboys, por citar algunos temas que están presentes en nuestras obras, fueron referentes muy comunes para todos que nos permitieron dialogar a partir de un espacio común.
A nosotros nos gusta decir que hacemos una especie de hard pop. Escoger esos referentes comunes que todos tenemos de la cultura pop audiovisual, pero girarlos, endurecerlos y modificar las metáforas para así crear a partir de este lenguaje común, una alteración. Una alteración que te permite leer a partir de la metáfora, un poco más allá. Por eso, las recepciones de nuestros espectáculos suelen ser muy parecidas en todos los países o entornos donde hemos estado, porque, lamentablemente, por ejemplo en el caso de Birdie, la migración es un problema muy parecido, tanto si eres víctima o como hacedor. Es algo que es un hecho común.
[AT]: Al circular ampliamente por festivales y escenarios internacionales, ¿han sentido en algún momento presión institucional para suavizar el discurso o volverlo más “exportable”?
[AS]: Creo que es una excelente pregunta. Nos gusta pensar que con esta idea del hard pop tenemos una cara muy dulce, incluso muy sumisa, pero que es como una especie de hard candy, donde hay algo muy duro, y hay algo como envenenado allí dentro, que no puede verse a primera vista. No hemos sufrido censuras, pero sí es evidente que hay festivales o países que deciden programarte o no programarte. Hay algo en la elección curatorial o programística que ya te deja dentro o te deja fuera. Cuando un festival recibe financiación pública o privada, tiene más o menos coacciones y, por tanto, más o menos riesgo de recibir dinero según lo que programe. Sí que hemos visto cómo algunos festivales nos han dicho cosas como: “Nos encantaría, pero no podemos por A, B o C”. La censura, si bien en el último año está cambiando y está mostrándose de una manera dura y arrogante con los nuevos cambios de gobierno de la extrema derecha, siempre se ha movido antes de una manera más sibilina, más suave, como una serpiente que se esconde y no te muestra las fauces.
[AT]: De cara a su presentación en Nashville, ciudad emblemática de la riqueza musical de Estados Unidos, ¿qué lugar ocupa la construcción sonora dentro de una obra eminentemente visual como Birdie?
[AS]: Nos encanta decir que cada pieza nuestra en gira tiene un mood. En el caso de Birdie, el mood es jazzy. Es una pieza con mucha música: una voz en off que narra la pieza en inglés y una banda sonora compuesta expresamente para ella. Se mueve en registros jazz, con algunos toques a veces étnicos; hay una banda sonora que nos está acompañando y en ciertos momentos hunde la pieza en sitios más oscuros. Básicamente es una pieza con mucha presencia musical.
[AT]: El público de Nashville tendrá la oportunidad de vivir de primera mano esta experiencia audiovisual en vivo, una invitación a presenciar cómo el cine y el teatro se encuentran en tiempo real!


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